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Amenazas, precios y gasolinas

13/12/2012

Las petroleras temen que el Ministerio de Industria, como ya sucedió en el año 2000, esté preparando medidas para controlar la evolución del precio de los carburantes. El propio ministro, José Manuel Soria adelantó en declaraciones a TVE que, efectivamente, su departamento estudia acciones tanto en el tramo mayorista como en el tramo minorista del negocio para evitar excesos por parte de las empresas. Se trata de asegurar que los precios de las gasolinas en España se comportan como en el resto de los países del entorno evitando lo que la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) describió muy gráficamente: precios que se comportan como cohetes cuando la materia prima sube en el mercado internacional y que caen como plumas cuando la evolución de los precios presiona a la baja.

Las empresas (Repsol, Cepsa y BP controlan tres cuartas partes de las gasolineras en España) manejan una línea de defensa con tres líneas frente a las acusaciones y las amenazas de intervención de Industria: el mercado está liberalizado, los datos que se comparan habitualmente entre países europeos en el Boletín Petrolero de la UE no son homogéneos y el Ejecutivo, como ya sucedió antes con el PP, está obsesionado con el control de la inflación. Las tres líneas de defensa son endebles.

El debate entre unas empresas que defienden la teórica libertad de precios en un mercado abierto, un Gobierno que dice que liberalización sí, pero con límites y unos consumidores que sufren en la cartera la ausencia real de competencia, no es nueva. En 2000 (cuando por cierto el actual ministro de Economía, Luis de Guindos, era secretario de Estado) el debate acabó en un Decreto “de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en Mercados de Bienes y Servicios”. La norma abrió el accionariado de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), impulsó la apertura de gasolineras en grandes centros comerciales y limitó temporalmente el número de nuevas gasolineras de las grandes compañías. Más de una década después, el debate sigue.

En palabras de la CNC (informe del mes de julio) “España se mantiene en 2011 como el tercer país con los precios más altos de la gasolina de 95 octanos (tras Dinamarca e Italia) y como el sexto más caro en gasóleo de automoción”. La patronal patrolera AOP encargó a Boston Consulting Group rebatir el informe de la CNC. Lógicamente, lo hizo. Y la patronal esgrime números que demuestran cómo las petroleras sólo obtienen beneficios brutos de entre el 1% y el 2% del precio final de los carburantes. Como en otros sectores, las empresas aseguran que los beneficios vienen de fuera y que el mercado nacional es la ruina. Un dato, el sector sostiene que el consumo ha caído a niveles de principios de los 90.

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