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Una mina en un cajón

18/12/2012

En un cajón del Ministerio de Industria reposa una mina. Son los planes apenas esbozados para regular el autoconsumo eléctrico. Dicho así parece algo simple, casi intrascendente: normas para facilitar el consumo de la energía que cada individuo, familia o empresa pueda producir volcando el excedente a la red (si lo hay) y beneficiándose de ese excedente cuando la instalación no cubra sus necesidades mediante un cómputo de exceso y defecto denominado “balance neto” (“net metering” en los manuales en inglés). El autoconsumo con balance neto está estrechamente ligado al desarrollo de las placas fotovoltaicas para producir electricidad con energía solar y no es algo intrascendente. Por el contrario, es el mayor desafío al que se enfrentarán en el futuro las empresas energéticas porque modifica la relación empresa-cliente a favor de este último y quita poder, en toda la extensión del término, a las compañías tradicionales. Una mina para el sistema conocido.

La regulación (o mejor, la no regulación) del balance neto ha sido espasmódica en los dos últimos años en España. El anterior Gobierno socialista aprobó in extremis un borrador de decreto (18 de noviembre de 2011) con las condiciones administrativas, técnicas y económicas necesarias para simplificar la entrada al sistema eléctrico de las pequeñas instalaciones y preparar las condiciones para dar paso al autoconsumo. El borrador se envió a principios de año a la Comisión Nacional de la Energía (CNE). El organismo se pronunció a favor del proyecto “porque desarrolla la producción distribuida y permite el cumplimiento eficiente de los objetivos energéticos y medioambientales comprometidos”. La CNE, no obstante, solicitaba concretar algunos extremos antes de regular el asunto, entre otras cuestiones, los derechos y obligaciones del sujeto que se acoja al balance neto y modificar la estructura de las tarifas eléctricas.

Desde entonces, silencio. En diferentes ocasiones a lo largo del año, desde el Ministerio de Industria salieron mensajes sobre una próxima aprobación, incluso antes de fin de año, del llamado balance neto. La industria fotovoltaica ve con desesperación cómo la tabla de salvación que podría suponer para el sector el fomento del autoconsumo no llega a flotar. Las empresas tradicionales, por el contrario, respiran. La mina está controlada. Ha calado el mensaje: primero hay que arreglar el desaguisado del déficit tarifario (24.000 millones de deuda) y la solución no consiste en crear vías de escape para el consumidor.

La polémica está viva. En EE UU, Japón, Alemania, Dinamarca, Italia o Brasil, las normas que regulan el autoconsumo están aprobadas. En España, la burbuja recién explotada, la crisis económica general, el peso de las grandes empresas y un ministerio influenciable está retrasando el balance neto.Pero llegará. Quedémonos con esta idea: “Aún en el peor de los escenarios, la progresión de la Energía Solar Fotovoltaica (ESF) como fuente de suministro irá progresando, si no adecuadamente, sí con un potencial cada vez mayor…” ¿Frase-plantilla de la patronal del sector? No. Forma parte del informe La Tercera Revolución Energética y su Repercusión en la Seguridad y la Defensa del Centro Superior de Estudios de la Defensa (septiembre de 2010).

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