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Pulso eléctrico: ni el primero ni el último

19/12/2012

Las eléctricas están echando un pulso al Gobierno. En realidad, lo correcto sería decir que las compañías están echando otro pulso al Gobierno. El amago de cierre de la central nuclear de Garoña, propiedad de Endesa e Iberdrola, forma parte de la dialéctica que el poderoso sector ha mantenido siempre con todos los Gobiernos, ideologías al margen. Ni es el primer pulso, ni será el último. A través de la asociación patronal Unesa o de forma individualizada, cada decisión, reforma o revisión del statu quo por la Administración ha ido acompañada de su correspondiente tira y afloja. La pugna se ha canalizado a través de los medios y en los juzgados. Las empresas mantienen automatizado el mecanismo de acción-reacción en sus relaciones con la Administración. Ejemplo:cada revisión de tarifas da lugar a un recurso contencioso que a menudo prospera. Así ha sucedido con las modificaciones de la parte regulada de la tarifa (peajes) en 2011 y 2012.

Dicho queda. Con el amago de cierre de la central de Garoña, calificado de chantaje desde el Ministerio de Industria, las empresas no están haciendo algo excepcional. Tampoco están haciendo algo punible. Se limitan a apurar el límite de lo que establece la libertad de empresa. Como hicieron antes. No están muy lejanas en el tiempo las declaraciones (julio de 2010) realizadas por el anterior presidente de Unesa, Pedro Rivero, cuando defendió públicamente los pagos a las instalaciones de generación ociosas: si no se pagan, aseguró Rivero en declaraciones recogidas por Efe, habrá riesgo deapagón “porque dejaremos de invertir o intentaremos invertir lo menos posible”. Más recientemente, la Unesa presidida por Eduardo Montes también ha lanzado advertencias sobre la dificultad de invertir si el Gobierno de Rajoy aprueba los nuevos impuestos a la generación eléctrica para taponar la hemorragia del déficit tarifario (24.000 millones).

La tensión entre las empresas e Industria se produce a pesar de que las compañías han logrado cosas importantes del ministerio que dirige José Manuel Soria. Por ejemplo, contener a las renovables o evitar la revisión en profundidad de la estructura de costes del sector. Con el pulso en su apogeo, desde el Gobierno se esgrimen posibles expedientes a las empresas por incumplimiento de exigencias administrativas en la gestión de las centrales nucleres. Pero pocas bromas. En la última década, la falta de ajuste entre las necesidades del sistema y las inversiones reales, contribuyó a que se registraran graves incidencias en el suministro eléctrico en los años 2001 y 2007 (apagón de Barcelona). Ojo con los pulsos.

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