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Cuando los sobres llevaban grapa

21/01/2013

sobreEn mi casa, siendo yo niño y aun joven, ví entrar muchos sobres con dinero. Casi todas las semanas uno. Malo cuando no llegaba. Los traía mi padre. Eran pequeños, marrones. Se abrían por arriba y venían grapados. Los solía abrir mi madre. Los sobres contenían billetes y monedas. Pocos billetes y pocas monedas. Recuerdo los marrones de 100 pesetas y los azules de 500 que tenían la imagen de un señor con boina (más tarde supe que era el pintor eibarrés Ignacio Zuloaga). En una de las caras del sobre se detallaban las cantidades pagadas, las horas extraordinarias (“meter horas, se decía), etc. Entonces, años 60, 70, los obreros cobraban así. A la semana, en efectivo y en un sobre. Era “el sobre”. Una cosa honrada, digna, motivo de orgullo y de alegría. El sobre. Algo propio de gente esforzada, sufrida, dura, digna. Poco que ver con los sobres del presente. Ahora también hay gente que cobra así, con sobres. Pero en dinero B, sin detalles, sin grapa, sin vergüenza.

Entendámonos. Esto viene de lejos. De un tiempo en el que los trabajos eran duros y los derechos se conquistaban con esfuerzo y a riesgo de perder “el sobre”. Con el tiempo,se olvidó la grapa (garantía de estanqueidad) y los sobres dejaron de ser cosa de obreros, que ya cobraban “por el banco”. Los sobres se convirtieron en simple receptáculos de botín. No es solo cosa de políticos. No. La cultura del sobre como guiño, como recompensa de miedos y complicidades no afecta solo a los partidos políticos. Se ha dado y se da, de múltiples formas, en todo tipo de organizaciones y empresas. El sobre vergonzante se da y se admite entre silencios. La mano derecha no sabe lo que hace la izquierda y los receptores de sobre solo saben lo que contiene el suyo. Omertá.

Esos sobres, en sentido real y en sentido figurado, los reparte generalmente gente sobrada. Moralmente sobrada habría que decir. Gente, en suma, a la que le sobran para mantenerse (bien) valores fundamentales para vivir en una sociedad sana y libre. Son los sobrados. Forman parte de un sistema que está recogido de muy antiguo en la novela picaresca española. Una forma de vivir que está en Rinconete y Cortadillo, el Lazarillo y el Buscón y que se desarrolló hasta parir la España de Berlanga, de la Escopeta Nacional y de Todos a la Cárcel. Sobrados de ambición y cortos de dignidad.

En torno a los sobres rondan más categorías. Se ve en estos días. Hay mucho sobrero. El sobrero es el toro de reserva. El animal que se tiene preparado en la lidia por si alguno de los elegidos primero tiene un percance y no puede cumplir su función. En el polémico asunto de los sobres hay mucho sobrero. Mucho desvergonzado que se ha beneficiado a la espera de una oportunidad mientras rumiaba en el corral. Engordando. Comiendo sobres. Sin grapa.

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3 comentarios
  1. CArmen permalink

    Exacto!

  2. Alvaro permalink

    Un post estupendo! Te felicito. Ahora, aun hay muchos obreros que se ven obligados a cobrar parte de su sueldo en sobres, porque muchos de los derechos conquistados o no se han podido ejercer en realidad, o se van perdiendo.

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