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Salario viene de sal

22/01/2013

“Larra nuestro que estás en los cielos, glorificado sea tu nombre, venga a nosotros tu ejemplo y hágase realidad tu sueño de España,tanto en la tierra como en el cielo. El artículo nuestro de cada día inspíranoslo hoy y perdona nuestros plagios así como nosotros perdonamos a quienes nos plagian. No nos dejes caer en la corrupción y líbranos de la sumisión al poder. Amén”. Palabras del periodista Alfredo Amestoy ante la tumba del escritor en el bicentenario de su nacimiento.

Ahora, el artículo:

Créanme o no, pero estoy en condiciones de afirmar que en la organización patronal CEOE, de la que han salido ministros, secretarios de Estado de Energía, presidentes de empresas con participación pública y hasta alcaldes de ciudad dormitorio, hay gente, expertos, que trabajan para rebajar más los derechos de los trabajadores. No lo hacen por maldad. Hace falta ser mal pensado y estar mal formado para pensar algo así. Los especialistas de la patronal, bien dirigidos por personas tan sensatas como Joan Rosell o Arturo Fernández (el restaurador, no el cómico) trabajan a fondo para ajustar el funcionamiento de la economía española al gran engranaje mundial de los mercados. Sector por sector, como relojeros de la vieja escuela, analizan cómo afinar más ese encaje para el que hace un año, sin ir más lejos, el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó la reforma laboral de los ERE sin autorización administrativa previa. No es un trabajo fácil. Requiere imaginación y aguante. Imaginación para proponer, por ejemplo, que los empleados de los grandes almacenes cobren en función de la evolución del consumo y aguante para hacer oídos sordos a las menciones a la familia de quienes no entienden de qué va esto: de supervivencia. La suya.

En la CEOE, como en otras patronales o asociaciones patronales, se tiene muy, pero que muy claro, que las empresas no son responsables de tener que ir al ajuste. Ya saben, las circunstancias y la obligación de mantenerse en un sistema competitivo. Claro que mantenerse, sobrevivir, no significa lo mismo para todos. Pregúntesenlo si no al antiguo jefe de los patrones, Díaz Ferrán. Sobrevivir, para Arturo Fernández, por poner un ejemplo, significa aguantar que te señalen con el dedo por no pagar en tiempo y forma a la Seguridad Social (cuando todo el mundo sabe lo mal que está la cosa). Mientras, para el empleado o desempleado significa no poder encender la calefacción o recortar el gasto para comprar más macarrones y menos pollo.

La CEOE y quienes la componen hacen, en suma, lo que tienen que hacer:mantener a flote el negocio, unque sea doloroso (es sólo un ejemplo) tener que despedir a trabajadores con décadas de antigüedad por una miseria. Nadie lo quiere, pero es necesario. Como son necesarios esos técnicos fríos, bien formados, que conocen perfectamente la conexión entre productividad, salario y competitividad. Aunque no sepan, ni falta que les hace, que salario viene de sal y que la sal no es un lujo. Es una necesidad que por eso fue moneda.

Los Gobiernos neoliberales, sus técnicos y sus empresarios tienden a construir un cuadro macreconómico ajustado, sin aristas, impecable. Pero frío e inhabitable para la mayoría. Un país no puede ir bien si sólo le va bien a unos pocos.Lo dijo ayer una persona conocida. Barack Obama se llama. Preside Estados Unidos. Y tiene toda la pinta de saber que salario viene de sal.

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