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El caso del guía que se perdió

25/02/2013

images (1)El guía se ha perdido pero no da el brazo a torcer. El comisario de Asuntos Economómicos y Monetarios, Olli Rhen, insiste en que los países con desequilibrios en sus cuentas públicas tienen que seguir por la senda de los recortes duros y de la austeridad en el gasto. El camino no parece adecuado. No solo por las dificultades que presenta, sino porque no lleva a ningún sitio, salvo a la recesión económica y la inestabilidad social. Pero el guía, empujado por los notables de la tribu, insiste: no hay otro paso en el desfiladero que el propuesto.

     Al argumento de que tras cinco años largos de camino no se ve la salida, Rhen contesta de forma simple: hemos recorrido tanto trecho y hemos abandonado a tantos a los lados del camino que dar la vuelta y desandar lo andado ya no es una opción. Hay que continuar y confiar en que, efectivamente, el sendero atraviese la montaña y no acabe en una pared imposible de salvar. En el peor de los casos, si finalmente hay que dar la vuelta, quedarán los fuertes, los templados como el acero Krupp. Desde ese punto de vista, da igual que el guía esté perdido.

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Lo que importa es el camino y la selección que impone. Primitivo pero efectivo. Como cuando un jefe de tribu (perdón, de Gobierno) defiende la necesidad de estar continuamente alerta y no bajar nunca la guardia. Primitivo, tan simple como aquello de “no gastar lo que no se tiene”. El ser humano salió al umbral de las cuevas y se agrupó en colectivos solidarios, precisamente, para no dormir continuamente con un ojo abierto y la oreja en movimiento, a la espera del depredador.

Mientras el guía y los notables deliberan, se impone el recuento de bajas. En España, Grecia, Portugal e Irlanda, los abandonados a los lados del camino son millones. Rhen, como el grupo de notables que lo jalean, sabe perfectamente que la velocidad de un convoy es aquella a la que se mueve el vehículo más lento de los que lo forman. De lo que se desprenden dos cosas: o les importa una higa la velocidad del conjunto del convoy o han decidido deshacerse de los carros que se mueven con dificultad. Cualquiera de las dos posibilidades descubre un proyecto (la UE) debilitado y quebrado. Y sin guía.

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